4. Errores de software y electrónica: falso
Cuanta más electrónica lleva un coche, más parece que algo se pueda torcer, y un eléctrico va cargado de ella: motor, batería, inversor y múltiples centralitas trabajando a la vez. Pero eso en realidad no significa más fallos, significa más control. Toda esa red de módulos está gestionada por una centralita principal cuyo único trabajo es vigilar, en cada instante, cómo fluye la energía entre la batería y el motor. Es la misma obsesión por la calidad que aplicamos a cualquier Toyota desde hace décadas, pero ahora adaptada a la electrificación.
5. Pantallas y conectividad: falso
“Se me cuelga la pantalla” o “no me conecta el móvil” son quejas típicas de otros coches conectados, pero no describen lo que te vas a encontrar en un Toyota. Nuestro sistema multimedia tiene menús sencillos e integración completa con Apple CarPlay y Android Auto, así que tus aplicaciones, la navegación y la música van sin cortes. Y si quieres más, puedes ampliar las funciones con paquetes como Llave Digital o Connect & Drive.
6. Actualizaciones fallidas: falso
Hay quien piensa que actualizar el software de un coche eléctrico es jugársela, como si pudiera dejar el vehículo tirado. En los Toyota electrificados, las actualizaciones más habituales —los mapas de navegación, por ejemplo— se hacen desde tu área personal, sin pisar el taller y sin dejar de usar el coche ni un día. El resto de actualizaciones las gestiona nuestra red oficial siguiendo procesos ya probados, para que todo siga funcionando a la perfección como el primer día.
7. Pérdida de autonomía: exagerado
Aquí sí hay algo de verdad: como cualquier batería de iones de litio, la capacidad baja un poco con los años. Lo que no es cierto es que esa pérdida sea rápida ni preocupante. En un uso normal, la degradación es lentísima, y por eso todas las baterías de nuestros eléctricos de batería llevan una garantía que asegura al menos el 70% de la capacidad original a los 10 años o 1.000.000 de kilómetros. Eso sí, esta cobertura no es automática, sino que para mantenerla en vigor hay que pasar la revisión de salud de la batería una vez al año en nuestra red oficial. Además, para que tengas trazabilidad total, contamos también con el Pasaporte Digital de Baterías Toyota, donde puedes consultar el rendimiento y el ciclo de vida de tu batería cuando quieras.
8. Mayor peso y potencia: cierto, pero no es un problema
Este mito sí tiene su parte de razón: la batería de un coche eléctrico pesa, y eso añade kilos frente a un vehículo de combustión equivalente. La diferencia está en cómo se reparte ese peso. En nuestros eléctricos, la batería va en el suelo del coche, así que el centro de gravedad baja y la estabilidad en curva mejora, algo que se nota especialmente al volante del Toyota C-HR+ o del Toyota bZ4X. Y ese peso de más viene acompañado de más potencia y de un par motor instantáneo, así que al final la conducción resulta más ágil.
9. Limitaciones de la infraestructura de carga: real, y Toyota te lo pone fácil
De los diez, este es probablemente el más real, aunque cada vez lo es menos. La red pública de carga en España sigue creciendo, pero todavía le falta para acercarse a la densidad de las gasolineras de toda la vida. La buena noticia es que no dependes solo de los puntos de carga que haya en la calle: con el cargador de Toyota & Repsol cargas cómodamente en casa, y cuando te toque salir fuera, la app MyToyota te da acceso a la Red de Carga Toyota, una de las más grandes de Europa, con tres paquetes según cómo conduzcas:
- Go: sin cuota mensual, perfecto si cargas fuera de casa de vez en cuando.
- Active: una cuota pequeña a cambio de un mejor precio por kWh.
- Active+: para quien carga en la calle casi a diario, con el mejor descuento de los tres.
Así, la carga deja de ser un problema y pasa a ser una rutina más.