¿Cuánto cuesta cargar un coche eléctrico en la calle?
Cuando hablamos de cargar en un punto público de la calle, ya sea en un aparcamiento, un centro comercial o una estación de carga urbana, los precios suben de forma notable respecto a la carga doméstica. Aquí entran en juego variables como la velocidad de carga (corriente alterna o corriente continua), el operador del punto y si tienes o no un contrato o tarifa con ese proveedor.
En líneas generales, la carga pública en España se mueve en una horquilla amplia, de entre 15 y 60 céntimos por kWh, siendo los puntos de carga lenta o semirrápida (CA) los más económicos y los de alta potencia (HPC) los que encarecen más la factura. A esto hay que sumarle, en algunos casos, tarifas adicionales como las llamadas tarifas de bloqueo, que se aplican si dejas el coche enchufado más tiempo del necesario una vez completada la carga, o pequeñas tarifas por sesión de carga.
Para que te hagas una idea, completar una carga del 20% al 80% de la batería de un coche eléctrico de tamaño medio en un punto público puede costarte entre 10 y 25 euros, dependiendo de la potencia del punto y de la tarifa aplicada. Por eso es tan importante consultar siempre el precio antes de empezar a cargar, algo que puedes hacer fácilmente desde la app MyToyota o en el mapa de la Red de Carga Toyota.
¿Cuánto cuesta cargar un coche eléctrico en una gasolinera?
Las gasolineras y áreas de servicio en autopista suelen alojar los puntos de carga más rápidos, los de corriente continua de alta potencia (HPC), pensados para recargar tu Toyota en cuestión de minutos durante un viaje largo. Esta rapidez tiene su contrapartida en el precio: suelen ser los puntos más caros de toda la red pública, situándose habitualmente en la parte alta de esa horquilla de 15 a 60 céntimos por kWh que mencionábamos antes.
Con todo, sigue siendo una opción mucho más económica que repostar combustible. Si comparamos el coste por cada 100 kilómetros recorridos, cargar en una estación rápida de gasolinera suele resultar más barato que llenar el depósito de un coche de combustión equivalente, aunque la diferencia sea menor que si cargases en casa. Es la opción ideal para esos viajes en los que necesitas energía rápida y no puedes esperar a llegar a tu punto de carga habitual.