150 años del hombre que soñó con Toyota

Sakichi Toyoda, el visionario que acercó Japón a la modernidad

El padre del fundador de Toyota Motor Corporation fue uno de los inventores más prolíficos del Japón de finales del siglo XIX y principios del XX. Gracias al dinero cosechado con los primeros telares automáticos que él mismo creó y a su filosofía de negocio –precursora del modelo Lean Manufacturing–, su hijo Kiichiro pudo levantar una de las mayores compañías automovilísticas del mundo.

El año 1867 fue clave en la historia de Japón. El decimoquinto y último Sogún –jefes militares que habían regido el país desde el siglo XII– dimitió y dejó todo el poder en manos de la corte imperial, en un acontecimiento que suele considerarse como el punto de partida del Japón moderno. También hubo otro suceso de importante para el futuro del país: nació Sakichi Toyoda (1867-1930), padre de Kiichiro Toyoda, fundador de Toyota Motor Corporation.

Origen humilde

Ya desde muy niño, Sakichi sentía gran curiosidad por los aparatos que tenía cerca, así como un fuerte impulso por mejorarlos. De su padre, carpintero, aprendió la visión de negocio. De su madre, volcada en el viejo telar con el que hilaba, absorbió la capacidad de sacrificio. En su juventud encontró inspiración en el libro Saigoku risshi hen, publicado en 1870, la ‘versión japonesa’ del súper ventas Self help (“Auto-ayuda”), escrito por el escocés Samuel Smiles.

En este libro se alude a la capacidad de aprendizaje del ser humano como motor de una sociedad en la que cualquier persona que se lo proponga puede alentar su propio progreso y el de los demás. Uno de los personajes que aparece en el libro es un inventor de maquinaria textil, lo que resultó aún más revelador para Toyoda. Por otra parte, la primera Ley de Patentes japonesa de 1885, que protegía legalmente las invenciones, resultó fundamental para que el ‘padre’ de Toyota se lanzara a la gran aventura de inventar cosas.

La revolución industrial

Sakichi Toyoda no tardó en registrar su primera patente (1891), un telar aún manual. Siete años más tarde inventó el primer telar mecánico de Japón. La máquina incorporaba funciones muy novedosas, como el control de la tensión del hilado o un mecanismo que frenaba la producción en caso de que se rompiese la trama. El Telar Mecánico Toyoda comenzó a fabricarse en serie bajo el paraguas de la Toyoda Loom Company, incorporando sucesivas mejoras que lo hicieron cada vez más compacto y eficiente, al tiempo que las cuentas de la empresa fueron creciendo a buen ritmo.

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Primer telar completamente automático (1925).
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Firma de la venta de la patente del telar Type G Automatic Loom a Platt Brothers (1929).

En 1910, a causa de desavenencias internas, Sakichi Toyoda deja su puesto de ingeniero jefe en Toyoda Loom Company y emprende un largo viaje por Europa y Estados Unidos. Salir de Japón le sirve tanto para reafirmar la confianza en sus inventos como para compartir experiencias con científicos extranjeros. Tras el viaje, Sakichi Toyoda vende la patente original del telar mecánico a Toyota Loom Company, y se lanza a diseñar otros más avanzados. Poco después crea Toyoda Boshoku (1918), compañía textil que aprovecha el fuerte aumento de la demanda.

Kiichiro, en la estela de su padre

Durante la década de los 20, Kiichiro, el hijo mayor de Sakichi, entra en escena. Bajo la supervisión y el aliento de su padre, y gracias a su rica formación, el que a la postre sería fundador de Toyota Motor Company inventa el primer telar completamente automático (Type G Automatic Loom, 1925), cumpliendo el viejo sueño de su progenitor. Poco después nacía la compañía Toyoda Automatic Loom Works para fabricar en masa el nuevo invento en una nueva gran factoría con capacidad para realizar unas 500 unidades al mes.

Paralelamente a estos acontecimientos, la demanda de vehículos a motor en Japón comenzó a dispararse. Sin embargo, la mayor parte de los automóviles que se vendían correspondían a fabricantes americanos que habían instalado sus fábricas en el país nipón, mientras que la industria local era aún muy débil. Sakichi Toyoda y su hijo Kiichiro, que atisbaban la crisis de la industria textil y se habían sentido atraídos por el negocio automovilístico durante sus viajes a Estados Unidos y Europa, entendieron que había llegado el momento de diversificar el negocio.

El impulso industrial

El primer movimiento del sueño automovilístico fue soterrado: se dotó a la fábrica de Toyoda Automatic Loom Works de una maquinaría más avanzada de lo que era necesario en ese momento para la fabricación de telares. Así se comenzó a formar a los operarios en la fabricación de vehículos a motor. Una alianza con el gigante textil británico Platt Brothers, en 1929, que incluía la venta de la patente del telar automático por 100.000 libras esterlinas fue clave para dar comienzo a una nueva idea. El acuerdo supuso el espaldarazo definitivo para que la familia Toyoda se lanzasen a desarrollar vehículos.

Sakichi Toyoda falleció a finales de 1930 y no pudo ver los primeros prototipos, aunque su legado permitió a su hijo Kiichiro promover la gran aventura de Toyota Motor Corporation. A su muerte había registrado 62 patentes, pero también había sentado las bases de un modelo de producción que décadas después se haría célebre, el Toyota Production System (TPS), basado en la optimización del proceso de fabricación mediante el control del flujo productivo. Un antecedente claro del sistema de gestión Lean Manufactoring (producción ajustada) que hoy utilizan muchas de las empresas más importantes del mundo.

De Toyoda a Toyota

Por su parte, sin dejar de lado la industria textil, y espoleado por los planes gubernamentales para promover la industria automovilística local, Kiichiro Toyoda creó en 1933 un departamento de automoción en Toyoda Automatic Loom Works. Tras la adquisición de nueva maquinaria y el reclutamiento de personal especializado en este tipo de industria, la nueva división comenzó a desarrollar motores de combustión para montarlos en los primeros prototipos, que fueron construidos en una nueva planta inaugurada en 1934.

En 1936, a la vez que se publicaba el logo de la compañía automovilística, se anunciaba el cambio de nombre, que pasaba de Toyoda a Toyota. Se decidió la nueva denominación porque sonaba mejor comercialmente fuera de Japón que la original. Otras teorías aseguran que su relación gráfica con el número ocho (asociado a la buena suerte en Asia) fue también relevante en la decisión. Y una vez formalizada la compañía, en el verano de 1937 comenzaba una aventura que ya suma ocho décadas de éxitos y millones de fieles en todo el mundo.

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