Coches eléctricos, otra vía de Toyota hacia las cero emisiones

Pasado, presente y futuro de una tecnología con gran potencial

La apuesta de Toyota por reducir las emisiones contaminantes de sus vehículos tiene un objetivo final: alcanzar el vehículo ecológico definitivo. Una fórmula para conseguirlo es la propulsión 100% eléctrica, una mecánica que Toyota lleva años investigando. Aprovechamos que acaba de recibir un nuevo impulso para repasar algunos de los EVs (Electric Vehicles) más destacados de la historia reciente de la marca.

Toyota persigue desde hace décadas el objetivo de fabricar mecánicas cada vez más eficientes y menos contaminantes. Siguiendo esa filosofía, trabaja en varias líneas de investigación de forma paralela, y en todos los casos, la hibridación resulta clave en el objetivo de alcanzar el vehículo ecológico definitivo.

En el caso que nos ocupa aquí, el de los EVs, la noticia es la reciente creación de una división dentro de Toyota para desarrollar de manera específica este tipo de vehículos, una sociedad interna de capital riesgo –compuesta por Toyota Motor Co., Toyota Industries CO., Aisin Seiki Co., y Denso Corporation– que acaba de comenzar su actividad. Esta sociedad será la encargada de implantar procesos destinados a acelerar la llegada de vehículos eléctricos al mercado.

La sombra de Toyota eCOM

La historia de Toyota y los coches eléctricos no es nueva, ya que la marca ha fabricado varios prototipos y coches de producción EV en las últimas décadas. Un ejemplo es el Toyota eCom, presentado en el Salón de Tokio de 1997. El eCom es un pequeño compacto de dos plazas pensado para ser utilizado en pequeñas comunidades (ciudades, campus, resorts, etc). Incorpora un motor eléctrico que entrega 18,5 kW de potencia, alimentado por una batería de níquel metal hidruro (NiMH). Alcanza una velocidad de 62 km/h y su autonomía es de 96 km.

Paralelamente al eCom se puso a la venta, para flotas (y solo en Estados Unidos), el Toyota RAV4 EV, con un motor eléctrico de 50 kW, batería de níquel metal hidruro y prestaciones notables para la época: velocidad punta de 126 km/h y una autonomía de 153 kilómetros. Esta primera generación de Toyota RAV4 EV se comercializó, a pequeña escala, hasta 2003. La segunda, más evolucionada, se vendió (fundamentalmente en California) entre 2012 y 2015. Su batería, ya de iones de litio ( Li-Ion), le otorgaba unos 166 kilómetros de autonomía.

/
Toyota i-TRIL
/
Toyota i-ROAD
EVs de última generación

En esta misma década también hemos podido ver varios prototipos EV, todos con un carácter urbano, aunque sin renunciar, por la vía de más autonomía, a hacer sus pinitos fuera de la ciudad. Como la serie FT EV (Future Toyota-Electric Vehicle), que culminó en 2011 con la tercera versión (FT EV III), un utilitario de cuatro plazas cuya batería Li-Ion conseguía una autonomía de 105 km.

La saga FT EV precedió al lanzamiento del Toyota iQ EV, un cuatro plazas urbano en el que se apostó por una batería pequeña (Li-Ion) pero ultrarrápida de recargar. Así, lo más importante no era solo la autonomía (85 km), sino sobre todo los 15 minutos que bastan para recargarlo. Además, su consumo de electricidad es muy bajo (13,5 kWh /100 km). El motor eléctrico del iQ EV entrega 47 kW, es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 14,7 segundos y alcanza una velocidad punta de 125 km/h.

El prototipo Toyota i-ROAD (2012) explora no solo la mecánica eléctrica sino también la movilidad, al ocupar casi lo mismo que una moto (90 cm. de ancho). Se trata de un vehículo muy ligero para distancias cortas en el que caben dos ocupantes en tándem. Su sistema eléctrico sin emisiones cuenta con una batería Li-Ion que impulsa un par de motores eléctricos de 2 kW incorporados en las dos ruedas delanteras. Tiene una autonomía aproximada de 50 km, después de los cuales se recarga en cualquier toma de corriente doméstica en tres horas.

i-ROAD ya se está testando con usuarios finales en programas de carsharing o coche compartido en Japón y Francia. Se trata de un sistema de movilidad urbana basado en estos vehículos eléctricos ultracompactos conectados al transporte público que permiten desplazamientos ‘última milla’ limpios, eficientes y cero emisiones.

El último miembro de la familia eléctrica de Toyota ha sido bautizado con el nombre de i-TRIL. Recientemente presentado en el Salón del Automóvil de Ginebra, sorprendió a los allí presentes con su novedosa tecnología de inclinación activa (Active Lean) que le permite tomar las curvas de forma similar a una motocicleta, inclinando la parte delantera de la carrocería y las ruedas sin perder el equilibrio.

Se trata de un vehículo compacto de 3.000 mm de longitud y 1.510 mm de altura; con una autonomía de 300 km entre recarga y recarga; y una novedosa configuración de asientos ‘Uno-más-dos’ que aporta amplitud para viajar en solitario o espacio suficiente para llevar pasajeros. Todo un ejemplo de que respetar al medio ambiente no está reñido con una conducción ágil y divertida.

Clave para el futuro

Por último, Toyota sabe que una de las claves en su camino hacia la optimización de sus futuros vehículos eléctricos es mejorar el comportamiento de sus baterías de litio. Recientemente ha anunciado una innovación mundial que permite observar el comportamiento de los iones de litio durante la carga y descarga, lo que ya le ha permitido aumentar la autonomía de las baterías un 15%. Este descubrimiento abre la puerta a la utilización de baterías capaces de condensar cada vez más energía en menos espacio, una virtud fundamental en el desarrollo de sus futuros coches eléctricos.

Nuestra política de privacidad

En nuestras webs utilizamos cookies, tanto propias como de empresas colaboradoras, para mejorar tu experiencia de usuario y mostrarte la información y publicidad adaptada a tus hábitos de navegación. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si necesitas más información o quieres saber cómo cambiar su configuración Política de Cookies.