La conducción responsable con el medio ambiente es posible

Toyota desarrolla medidas para reducir el impacto en el planeta

Garantizar un planeta sostenible a los que vienen detrás de nosotros es el mejor regalo que les podemos dejar. Eso es algo que Toyota tiene presente en cada uno de las fases de creación de sus vehículos: desde el prototipo hasta el momento de la conducción, pasando por el proceso de fabricación. Cada pequeño detalle cuenta si queremos lograr un mundo mejor.

El compromiso con la innovación

Año a año, Toyota se reafirma en su decisión de dejar un mundo mejor del que se encontró. Crear un vehículo 100% responsable con el medio ambiente hace unas décadas parecía ciencia ficción. Sin embargo, ese es el objetivo que la marca lleva imponiéndose casi veinte años con grandes resultados. Y con el Desafío Medioambiental 2050, el compromiso con la sostenibilidad se reafirma. ¿Cómo? Son cuatro las fases que guían a una compañía que camina hacia la ecología como principio: reducir, reutilizar, reciclar y recuperar.

Menos es más: reducir

Gracias a sus híbridos, Toyota ha evitado la emisión de más de 37 toneladas de CO2 y ha sido nombrada “marca verde” del sector en reiteradas ocasiones.

Si reducir funciona... ¿Por qué no continuar por ese camino? La energía, el agua y los materiales que se invierten en la fabricación de un modelo son tres de los objetivos a reducir por la marca. Es simple: cuanto menos se utiliza, menos se desperdicia.

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Para conseguir el objetivo de reducir el impacto medioambiental es preciso tener una estrategia y, además, contar con la posibilidad de medir los progresos realizados. En Toyota la tienen y ha sido bautizada como Eco-VAS (Toyota Ecological Vehicle Assessment System). Se encarga de establecer objetivos en todos los procesos del ciclo de vida del vehículo: desde el diseño, pasando por la producción, hasta el uso por parte del cliente y la disposición final de su vida útil.

La autoexigencia que supone este enfoque meticuloso ha fomentado el desarrollo de nuevos materiales, como los bioplásticos y Toyota Súper Polímero de Olefina (TSOP), una resina de polipropileno que además de ser muy fuerte, tiene una resistencia de alto impacto y puede ser reciclado e integrado con otros elementos. También se ha reducido o incluso eliminado la utilización de materiales pesados como el plomo, el cadmio y el mercurio que pueden causar daños a largo plazo en el medio.

Otra forma de reducir el impacto ambiental es aligerando el peso de los vehículos. El equipo de Toyota trabaja para crear coches menos pesados logrando disminuir el uso de combustible y las emisiones. Además, se centran en diseñar sus productos con inteligencia, es decir, pensar en cómo se va a utilizar y en que tipo de entorno. Un claro ejemplo sería el i-ROAD, un coche compacto y eléctrico, muy fácil de manejar en calles urbanas, que consigue ayudar a reducir la congestión sin producir emisiones.

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Buscando una segunda vida: reutilizar y reciclar

Apoyándose en su propio centro de investigación, Toyota pretende darle una segunda vida a cada uno de los recursos que pasan por su cadena de fabricación. Desde el 1 de enero de 2015 el 85% de cada vehículo Toyota debe ser reutilizado o reciclado, y el 95% recuperado.

¿Qué puede reutilizarse? Elementos como:
  • El motor.
  • Las baterías.
  • El sistema de dirección.
  • El agua que se usa en el proceso de fabricación. Incluso recogen el agua de la lluvia para su aprovechamiento.
  • Las cajas en las que se suministran las piezas.
  • Las propias piezas de fabricación.
  • La energía.
¿Qué se recicla?
  • Los líquidos, gases y otros materiales si es posible se reciclan. Si no, se recogen de forma segura.
  • Los materiales de desecho.
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Principios firmes para lograr cerrar el ciclo: recuperar

¿Y los residuos? Descuidar el último eslabón de la cadena sería dar un paso hacia atrás. Por eso Toyota busca en sus empresas asociadas un compromiso similar al suyo. De esta manera ha conseguido crear una red de compañías con un objetivo común: marcar tendencia en el sector automovilístico con la ecología como punto de apoyo, algo que hasta hace solo unos años era impensable hoy es una realidad.

Tras desechar los materiales contaminantes y las partes que pueden ser reutilizadas o recicladas se tritura el resto. De ahí se extraen los metales y plásticos y la sustancia que queda recibe el nombre de ASR (Automotive Shredder Residue). Esta materia, formada por fragmentos de vidrio, caucho, plásticos y suciedad, todavía puede ser objeto de uso.

Pero no solamente se recuperan los residuos: también la energía. Eso es lo que hacen los híbridos actuales de Toyota, que además de reducir el consumo y las emisiones, regeneran y reutilizan parte de la energía que generan.

¿El resultado del Desafío medioambiental? Mejores vehículos

Coches más ligeros, eficientes y seguros que se adaptan a la perfección al que será su uso final: por ciudad o por carretera, para trayectos cortos o largos, por ocio o por trabajo... Hay un Toyota para cada persona, pero todos tienen algo en común: un diseño inteligente que rompe barreras y abre las puertas hacia un futuro mejor.

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