Excursión otoñal a uno de los bosques españoles más bellos

Ruta en Toyota Land Cruiser al espectacular hayedo navarro

El otoño es la época perfecta para viajar a la Selva de Irati. Su frondosidad, repleta de tonalidades, esconde leyendas y caminos para perderse. Nos hemos puesto al volante de un Toyota Land Cruiser para disfrutar esta experiencia.

En el norte de España, casi lindando con Francia, Navarra esconde un tesoro en forma de extensiones interminables de hayas y abetos. La Selva de Irati tiene 17.000 hectáreas y es, junto con la Selva Negra Alemana, una de las masas forestales más amplias de Europa. Contiene infinidad de caminos que convierten cualquier paseo en una experiencia mágica en la que siempre hay algo por descubrir. La mejor época para visitar este rincón de naturaleza en estado puro es otoño, ya que se despliega un espectáculo de colores ocres, amarillos y verdes de una intensidad deslumbrante.

Land Cruiser va equipado con todo lo que necesitamos para que el viaje por la A2 hasta Navarra sea una experiencia única. Ningún viaje se hace largo en los asientos cómodos y mullidos del Land Cruiser, que cuentan con múltiples regulaciones para adaptarse a cada pasajero. Y con el sistema de gestión todoterreno, no habrá pista forestal que se te resista: podrás llegar a los rincones más cautivadores del bosque con su tracción 4x4. Esta ruta no podía empezar mejor.

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Un lugar de fantasía

Una de las leyendas más conocidas de Irati es la de los Basajaun. Cuentan que fueron los primeros pobladores del lugar: unos seres enormes con forma humana, cubiertos de pelo y con una melena blanca que les llegaba hasta los pies. Dicen que tenían una fuerza colosal y no muy buenos humos. Protegían a los rebaños y cuando se acercaban los lobos, silbaban y gritaban para avisar a los pastores, que agradecidos les correspondían con un trozo de pan. Aún hoy, cuando suenan los cencerros, uno puede imaginar que estos seres mitológicos están cerca.

Hay otros mitos en torno a la Selva de Irati. Se dice que quien se interna en sus bosques en un día de niebla, ve las siluetas de la reina Juana III de Navarra, fallecida hace cinco siglos, acompañada por cien caballeros dispuestos a reconquistar todas las tierra perdidas al sur de los Pirineos. Los más temerosos aseguran que el espíritu de su alteza recorre la zona cuando arrecian la tormenta y el viento.

Esta tierra, cargada de magia y fantasía, ha inspirado a autores y artistas. La escritora Dolores Redondo contextualizó aquí su exitosa trilogía del Baztán. Incluso existe una ruta para fans recorriendo los rincones que aparecen en los libros: el río Baztán, la localidad de Elizondo, el puente de Muriartea y el Infernuko Errota (Camino del Infierno). Siéntete un personaje más de la novela.

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Sabores de la tierra

La selva de Irati está ribeteada por pequeños pueblos de piedra, pero nosotros recomendamos una parada obligada en Ochagavía. Sus casas blancas con miradores de madera te trasladan a otra época. Para degustar la excelsa gastronomía vasco-navarra, contundente y sabrosa, lo mejor es decantarse por los platos típicos de la zona.

La ternera de Navarra es una de las mejores opciones ya que cuenta con una merecida Denominación de Origen. Otro de los manjares que no puedes dejar de probar son las truchas. Las preparan rellenas con una loncha de jamón consiguiendo así un sabor único.

Con la llegada del otoño, los bosques de Irati se transforman en un paraíso para los micólogos. En esta época, el boletus edulis se convierte en el verdadero protagonista de sus tierras y platos. Como postre, endúlzate con la típica cuajada fresca con miel. Para una sobremesa redonda: los quesos Roncal e Idiazábal.

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Turismo activo

La Selva de Irati es el lugar perfecto para practicar deporte en plena naturaleza. La asociación Iratixtrem, por ejemplo, planea rutas guiadas en bici de montaña por monte abierto, rodeando ríos y barrancos. El hotel rural Auñamendi ofrece paseos a caballo y cuando cae la nieve, rutas de esquí de fondo y con raquetas. A continuación, una serie de pistas para perderse y disfrutar:

  • Paso de Tapla: aquí se inician muchas rutas de senderismo. Se toma desde la carretera NA-2012 y discurre por la cara sur de la sierra de Abodi.
  • Mirador de Goñiburu: se llega por uno de los senderos que parten del Paso de Tapla. Está en la cima del monte que le da nombre. Desde allí tienes unas espectaculares vistas del Valle del Roncal y los Pirineos.
  • Reserva de Mendilatz: Situada en el monte del mismo nombre, este bosque de hayas centenarias es muy recomendable para practicar mountain bike. En el albergue del mismo nombre tienen un taller de bicicletas, aparcamiento y zona de lavado. Además, te proponen los mejores recorridos.
  • Embalse de Irabia: Se accede siguiendo el río Irati, por una pista cementada de ocho kilómetros que se toma desde el pueblo de Orbaitzeta. La visión de este pequeño embalse (está prohibido el baño) rodeado de hayas es espectacular.
  • Ermita Virgen de las Nieves: Se llega por un sendero que sale de Ochagavía, tras un recorrido andando que no llega a los 10 minutos. Es una iglesia del siglo XII situada sobre un cerro. Desde allí tienes una preciosa vista del pueblo.

Toyota Land Cruiser es el mejor aliado para salir del asfalto. Su sofisticada tracción 4x4 aporta a cada rueda el agarre necesario para solventar cualquier obstáculo sin problemas.

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