Conducción híbrida, tan sencilla como montar en bici

Porque un híbrido no es cosa de niños, pero casi

Conducir un coche híbrido es tan simple que puede producir la misma sensación que las primeras pedaladas en bicicleta: sentir que dominas una nueva y emocionante forma de moverte. Os explicamos por qué con esta tecnología se experimenta una satisfacción comparable a la de aquellos iniciales metros sobre ruedas.

Para revelar el secreto de la eficiencia de un Toyota híbrido vamos a poner un ejemplo que nos lleva a la infancia, cuando aprendimos a manejar nuestro primer vehículo: la bicicleta. Porque sin duda se trata de algo igual de intuitivo, cómodo y divertido de conducir.

/
Nuevo Toyota Yaris híbrido con acabado Feel!
La primera experiencia sobre ruedas

Montar en bici exige la fuerza suficiente para mover los pedales y adquirir la velocidad que te ayuda a mantener el equilibrio. El motor eléctrico es como ese ‘empujoncito’ que te daba tu padre o tu madre para iniciar la marcha. Gracias a él podías sentir tu primera sensación de velocidad conduciendo un vehículo. Él o ella corría a tu lado, y si encontrabas una pendiente que exigiera más esfuerzo, allí estaba para volver a darte el impulso para seguir adelante.

Ese empujón de tus padres es lo que produce el motor eléctrico de un híbrido: ayuda al motor de combustión cuando lo necesita para que realice un menor esfuerzo y consumo en cualquier momento. Ya sea al iniciar la marcha, al afrontar una subida, o en cualquier situación complicada de tráfico, los híbridos de Toyota consiguen ser eficientes. Como por ejemplo el Yaris hybrid, cuyo consumo combinado es tan solo 3,6 litros a los 100 kilómetros.

¿De dónde sale la energía para mover el motor eléctrico?

Procede de la inercia y de la recuperación de energía en las frenadas. Cuando descendemos una pendiente, frenamos, o dejamos que un Toyota se mueva por si solo, se puede regenerar energía que se almacena en unas baterías auxiliares. Por eso los híbridos de Toyota no tienen enchufe. Algo muy parecido a la pequeña dinamo de nuestra bicicleta infantil, con la que conseguíamos la electricidad suficiente para encender la luz.

/
El sistema híbrido de Toyota Yaris hybrid presenta un consumo combinado de 3,6 litros por cada 100 kilómetros.
Manteniendo el equilibrio

Lo fundamental en los primeros metros en bici era el equilibrio, una tarea para la que en un principio nos ayudábamos con ruedines laterales. ¿Cómo conseguir el equilibrio entre el uso del motor eléctrico y el de gasolina? El coche lo hace por si solo, tú no tienes que preocuparte por elegir el tipo de motor.

Lo logra el ‘cerebro’ del Toyota híbrido, que gestiona de la manera más eficaz el momento en el que debe funcionar cada uno de ellos. Así el consumo siempre es lo más bajo posible sin renunciar a las prestaciones. Y para que todo sea perfecto, el cambio automático hace que te olvides incluso de cambiar de marcha.

Por esta sencillez, la primera conducción de un híbrido será algo que no podrás olvidar. Igual que el placer de montar en bicicleta, sobre todo cuando sabías que había alguien cuidando de que nunca te faltara una ayuda ‘extra’.

Nuestra política de privacidad

En nuestras webs utilizamos cookies, tanto propias como de empresas colaboradoras, para mejorar tu experiencia de usuario y mostrarte la información y publicidad adaptada a tus hábitos de navegación. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si necesitas más información o quieres saber cómo cambiar su configuración Política de Cookies.