Mundo Toyota
El proceso de reciclaje
Diseñado para reciclar
Con el fin de simplificar el proceso de desguace, Toyota diseñó un distintivo “Pieza fácil de desguazar” que se añade a las piezas del vehículo e indica determinados aspectos que ayudan al desguace inicial, como los puntos en los que pueden separarse fácilmente las piezas de resina de gran tamaño y los lugares en que pueden realizarse taladros para retirar combustible.
Los coches contienen plásticos difíciles de reciclar. Por ello, Toyota ha desarrollado un plástico reciclable especial denominado TSOP (“Toyota Super Olefin Polymer”) que puede emplearse en la fabricación de paragolpes y otras piezas que podrán después reciclarse en sucesivas ocasiones.
Recogida de residuos
A lo largo de la vida útil de un vehículo es necesario sustituir las baterías, los neumáticos y los filtros de aceite. Toyota ha establecido un sistema de recogida de residuos que retira las piezas usadas de los concesionarios europeos y gestiona su recuperación. Asimismo, la oferta de piezas fabricadas por Toyota a partir de material recuperado incluye compresores de aire acondicionado, cremalleras de dirección, cabezas de cilindros, motores de arranque, transmisiones automáticas, alternadores, motores y embragues.
Sustancias de riesgo
El plomo, junto con el mercurio, el cadmio y el cromo hexavalente son metales pesados que producen daños duraderos en el medio ambiente si se entierran sin tratar en vertederos. En consonancia con la Directiva de la Unión Europea del año 2000 relativa a los vehículos al final de su vida útil que limita, a partir de 2003, el uso de estas Sustancias de Riesgo en los materiales y los componentes de los vehículos, Toyota emplea actualmente piezas y barnices anticorrosión que no contienen plomo, luces e interruptores sin mercurio y materiales de fricción y juntas libres de amianto. Toyota evita también el uso de Sustancias de Riesgo en diversos tipos de pinturas y en los disolventes.
El final es un nuevo principio
Toyota ha creado en Japón un centro técnico específicamente dedicado al reciclaje de automóviles donde se experimentan nuevas técnicas de desguace de vehículos para su recuperación. Esto ha dado lugar a la construcción de una planta de reciclaje de residuos de vehículos desguazados, que en 2001 alcanzó el objetivo que voluntariamente se había marcado Toyota y consistente en el desarrollo de la tecnología para un sistema comercial que permita conseguir una elevada tasa de recuperación de los materiales.
En Europa, los coches al final de su vida útil tras ser desguazados para extraer las partes aprovechables, siguen dejando tras de sí 2 millones de toneladas de residuos. Tradicionalmente estos residuos se enterraban en vertederos o se incineraban. Pero las directivas europeas sobre vehículos al final de su vida útil y sobre vertido de residuos que ya están vigentes restringen el uso de esta solución.
En Japón, Toyota ha desarrollado varias formas de utilizar diversos productos de espuma que se encuentran en los residuos de los vehículos para crear productos reciclados de insonorización. Gracias a la alta calidad del cristal de los automóviles, el cristal en polvo procedente de los residuos desguazados se recicla en baldosas que se utilizan para suelos de zonas ajardinadas.
Los residuos desguazados que resulta imposible reciclar pueden, no obstante, ser fundidos hasta convertirlos en paquetes muy pequeños, reduciéndose así una vez más el impacto medioambiental de los vehículos sobre las generaciones futuras.